
El Gran Colapso

Esta obra pintada al óleo retrata a un hombre cansado, un hombre de una época que parece provenir de tiempos pasados, evocando las figuras robustas y los estilos propios de los años 70, con su característico bigote. El hombre lleva un traje de arlequín.
La imagen representa un pasado, un personaje de una historia olvidada: una metáfora de la "muerte" de la infancia y de todo aquello que se conoció desde que nacimos y con lo que crecimos. Todo eso queda atrás, olvidado, quedando solo en la memoria como recuerdos lejanos de aquellas cosas que nos apasionaban, nos daban ganas de vivir y nos hacían sentir únicos. Cosas que, muchas veces, basta un simple olor o un sonido para devolvernos a esos momentos que tanto se echan de menos, a ese paraíso idílico al que muchos desearían volver, junto a personas que ya no están.
Este tipo de etapas es donde el autor se encuentra actualmente respecto a su visión: espera mantener a su "payaso interior" con vida el mayor tiempo posible, para seguir conservando la motivación y el entusiasmo de un joven de 16 años, que aún conserva esa parte hermosa de descubrir el mundo.
El autor espera que este arlequín pueda vivir el tiempo suficiente para darle un sentido a su existencia, haciendo lo único que puede otorgarle verdadero valor: el arte, la naturaleza, la vida en todas sus formas, y ese resplandor visual que, como un paisaje, recuerda lo mágico y bello que es vivir. Saber observar y tener una manera propia de hacerlo es lo que convierte a alguien en un verdadero artista.