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La Molina Gira
— Lope Gil Garcia Tejero
La molina gira,
pero yo ya no crujo.
La calima me empaña,
he dejado al viento enterrar mis versos
por miedo a que sean tan secos y vulnerables
como un soplo que no arrastra,
como una huella sin pisada.
La molina gira,
rodeada de espejismos.
Las acciones crean espirales
que, cual tornados, callan.
Como en ti, amigo mío,
en ti yace mi reflejo,
en el agua de un desierto
que ni quema,
ni cuenta,
ni apaga.
La molina gira,
pero yo sí soy.
Si la molina fuese carne
y dejase arder madera,
el viento, negro, astillado,
no podría mover el peso
de unas aspas que no son,
sino sienten.
La molina gira,
aunque ya no quede grano.